Entre los lugares históricos de Rabat, resalta uno de ellos que el visitante no puede ignorar. La Kasbah de las Oudayas fundada en el siglo XII como base de reunión de las armadas saliendo a la conquista de España, luego guarida, con « Salé » de los piratas que entran en batalla en el siglo XVIII, recorriendo el mar contra los barcos cristianos.
Despues de una tumultuosa historia cuyas viejas familias de la « kasbah » se apelan con orgullo – la población, con fama de rebelde, es muy orgullosa de su particularidad – La Kasbah de las Oudayas es solamente hoy un pueblo al encanto excepcional que se ofrece con generosidad a todos los huéspedes que vienen para visitarla.
Colocada en un rocoso promontorio rodeado por murallas de piedra ocre cayéndose a pique en el río del « Bou Regreg », la Kasbah se abre a la vez en las curvas del río y en el infinito oceánico cuyas olas y mareas ritman incansablemente su tiempo.
En la punta extrema de este promontorio y en el final de la única calle abierta a los coches, escondida detrás de une puerta azul circundada de cerámica, el « riad DAR BARAKA » se protege de las miradas indiscretas detrás de unas paredes blancas anodinas. En la fachada, un gato amarillo erizado testigua de una leyenda bien conocida en el imaginario popular, del que un tesoro escondido y hallado por un gato.
En cuanto atreviesa el umbral, el huésped se queda literalmente sin aliento : una vista extraordinaria, insospechable, se ofrece a él. La médina de « Salé », la arena blanca de las playas, los meandros del río « Bou Regreg » que se extiende y se retracta al rítmo de las mareas, las barcas multicolores, la médina de Rabat y sus monumentos, los cielos tornasolados : toda esa belleza se pinta a través del breñal de una vegetación lujuriante que invade los jardines y las terrazas.
Desde el umbral de la puerta y a la primera mirada todo se combina para seducir los huéspedes que caen inmediatamente bajo el encanto de este lugar excepcional.