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Vista esplendida

La casa, edificada en los años veinte por unos europeos encantados ya por el lugar, es todo salvo un hotel clásico : los adeptos del aire acondicionado y del servicio con guantes blancos , abstenerse. Ofrece otros encantos. Pequeña : solamente tiene dos habitaciones de dormir, cada una con su cuarto de baño. La « grande habitación » espaciosa y confortable tiene una cama de matrimonio, la otra más pequeña, tiene dos camitas. El cuarto de baño principal ha conservado sus baldosas de color márfil y sus sanitarios de los años cincuenta que han visto la primera renovación de la casa.  El otro cuarto de baño mezcla el mármol blanco con los azulejos tradicionales.

Estancia agradable

Table du jardin du riad Dar Baraka à la Kasbah des Oudayas Rabat

Una escalera exterior nos lleva a la planta baja de un jardin con doble comedor ampliamente abierto sobre la terraza/patio al encanto andaluz con sus arriates florecidos, su viña , sus suelos y su escalera a las baldosas pintadas. La segunda terraza protegida por higueras venerables, sumergiendo sus raíces en la muralla, es un verdadero salón de exterior, ofrece una vista única a través de la frondosidad de la vegetación.

Lugar de contemplación

Vue de Salé à partir du salon de l'extérieur de la maison de charme Dar Baraka

Otro jardín, más abajo, rodeado de murallas seculares con los emplazamientos de los cañones del siglo XII, da aceso a un mirador donde los huéspedes pueden entregarse a la contemplación. Última sorpresa : los subterráneos abovedados de la época de los corsarios – balas de cañones todavía demuestran lo que fue el lugar – añaden una nota misteriosa al encanto de esta morada por todos conceptos excepcionales.